lunes, abril 23, 2018

Contrabando de reptiles exóticos a tienda de mascotas

En el país de indonesia se ha creado un activo mercado de animales exóticos, los cuales para traerlos a USA y venderlos en las tiendas de mascota se debe producir un proceso ilegal, contrabando o que esta contra la ley.

Sin embargo hay compradores de animales exóticos como los siguientes: gecos, varanos, pitones, ranas de árbol, boas, tortugas y muchas otras especies que están disponibles en variedades casi interminables, muchas con colores brillantes, algunas sumamente inusuales.



Los reptiles y los anfibios exóticos comenzaron a adquirir popularidad a principios de los noventa en lugares como Estados Unidos, Europa y Japón. De 2004 a 2014, la Unión Europea importó casi 21 millones de estos animales; se calcula que 4,7 millones de hogares en Estados Unidos contaban con al menos un reptil en 2016.



Sin embargo, la popularidad de estos animales ha generado un enorme comercio ilegal, según conservacionistas. Se dice que muchos reptiles vendidos como mascotas han sido criados en cautiverio y las ventas de animales criados así son legales. De hecho, muchos —quizá la mayoría, dependiendo de la especie— fueron capturados en la naturaleza.

“Lo que importa es la escala y es enorme, mucho más grande de lo que cree la gente”, dijo Vincent Nijman, un antropólogo en la Universidad Oxford Brookes en Inglaterra. “La mayoría de los conservacionistas solo se enfocan en las especies carismáticas, pero es probable que este comercio tenga un impacto masivo en ecosistemas y poblaciones de animales menos conocidos”.

Cinco casos enlistados por la CITES involucran a Indonesia más que a cualquier otro país. Según un estudio publicado en la revista Biological Conservation, al menos un 80 por ciento de las más de cinco mil pitones verdes que cada año se exportan de ese país como criadas en cautiverio fueron capturadas ilegalmente en la naturaleza, lo que arrasó con algunas poblaciones isleñas. 

A los funcionarios ahora les piden pruebas de que ciertos animales que se venden en el extranjero, incluyendo víboras ratoneras y varanos Timor, se crían auténticamente en cautiverio. Si no logran hacerlo, la CITES podría prohibir el comercio internacional de esas especies.


Extraer animales de la naturaleza es más barato y fácil que establecer una operación de crianza. Esto es cierto sobre todo para animales de escasa rentabilidad como los gecos Tokay, que se comercian en volúmenes tan grandes que no tendría sentido económico invertir en su crianza.


En general, los campesinos capturan a estos animales en bosques y campos, y luego son vendidos a intermediarios que los entregan a granjas legales de reptiles. Los propietarios de las granjas consiguen documentos gubernamentales que certifican que los animales fueron criados en cautiverio.
Una vez que un animal capturado en la naturaleza se exporta con documentos que certifican que fue criado en cautiverio, los funcionarios de países como Estados Unidos no tienen más opción que permitir su entrada.

Aunque los agentes aduanales pueden cuestionar la legitimidad de un permiso, tienen pocas probabilidades de tener éxito, dijo el especialista. Los casos requieren de mucho tiempo y son difíciles, y los fiscales no los quieren.
“Los inspectores de la vida salvaje abren una caja y encuentran un montón de tortugas golpeadas con cicatrices que tienen 20 o 30 años, con permisos que dicen que fueron criadas en cautiverio en 2016”, dijo el especialista. “Pero sus supervisores los obligan a ponerles un sello de ‘Aprobado’ en el permiso”.


El problema ocurre en gran parte por violaciones a la CITES. El tratado prohíbe el comercio de especies que estén en peligro de extinción a través de fronteras, a menos que sean criadas en cautiverio.

Los reptiles son especialmente populares. A menudo, los coleccionistas tienen una devoción casi fanática por esos animales y están dispuestos a pagar mucho dinero, sobre todo por especímenes raros, dijo Sandra Altherr, cofundadora de Pro Wildlife, un grupo conservacionista sin fines de lucro con sede en Múnich.


Los comerciantes sin ética saben que las serpientes, lagartos y tortugas no son de alta prioridad para los funcionarios aduanales de los países más desarrollados. “Los reptiles tienen sangre fría y no son peludos y al público en general —incluyendo a los políticos— simplemente no les interesan”, dijo Altherr. “Sin embargo, hay vacíos enormes y peligrosos que permiten el comercio abierto de las especies más raras”.

Algunas especies vendidas como criadas en cautiverio son notablemente difíciles de reproducir. Por ejemplo, los principales zoológicos en todo el mundo a lo largo de las décadas han logrado criar menos de cincuenta equidnas, unos raros mamíferos que ponen huevos y lucen como erizos. No obstante, en 2016, los funcionarios indonesios permitieron que PT Alam Nusantara, una empresa con sede en Yakarta, exportara 45 equidnas “criadas en cautiverio”.

Wiranto, el director general de conservación de recursos naturales y ecosistemas indonesio, dijo estar al tanto de que “a veces los comerciantes sobornan” a su personal y que espera implementar reformas, entre ellas un sistema de monitoreo más robusto que incluya inspecciones de granjas sin previo aviso, medidas de prevención contra la corrupción e investigaciones conjuntas con países importadores, como Estados Unidos.


Los dragones barbudos, por ejemplo, son uno de los lagartos que más comúnmente se venden en Estados Unidos, donde ahora son criados en cautiverio. Es probable que todos sean descendientes de especímenes traficados en Australia. Se podría decir que las crías han evitado la captura de animales en la naturaleza.



Algunos científicos también afirman que el efecto del comercio de mascotas en muchas especies es insignificante.
“En el contexto de Indonesia, hay muchísimas serpientes y reptiles, y para la mayoría de las especies, el problema del lavado a través de granjas de crianza no dará como resultado impactos negativos en las poblaciones”, dijo Daniel Natusch, un herpetólogo en la Universidad de Sídney.

No obstante, reducir el tráfico de animales capturados en la naturaleza no puede ser responsabilidad solamente de los países en vías de desarrollo. “No podemos solo señalar a Asia y África”, dijo Altherr, de Pro Wildlife, “si somos uno de los principales destinos”.

Hasta siempre.
CTsT=CVP


Fuente:
(*)= https://www.nytimes.com/2018/04/09/science/illegal-wildlife-reptiles-amphibians.html?ref=nyt-es&mcid=nyt-es&subid=article

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